Edipo rey (tragedias)

 

Personajes de la tragedia

 

Labdaco: Rey de Tebas, padre de Layo. Debido a la gran ofensa que hizo a los dioses,su familia sufriría la furia de las deidades.

Layo: Rey de Tebas, hijo de Lábdaco, padre de Edipo, y esposo de Yocasta. Abandonó a su hijo Edipo por un oráculo que decía que lo mataría y se casaría con su esposa Yocasta.

Pólibo: Rey de Corinto,y padre adoptivo de Edipo.

Edipo: En la tragedia era el rey de Tebas tras haberse casado con Yocasta. La tradición decía que, por haber librado a la ciudad de Tebas de la amenaza de la Esfinge, los tebanos habían querido tenerlo como rey.

Creonte: Es el hermano de Yocasta, queda a cargo de las hijas y del trono de Edipo cuando este se va.

Tiresias: un adivino tebano.

Yocasta: En la obra, era reina de Tebas, habiéndose casado con Edipo una vez que su anterior esposo, Layo, había muerto asesinado.

Corifeo: El dirigente y animador del coro.

 

Personajes secundarios:

 

Coro de ancianos tebanos

Mensajero: Lleva a Yocasta la noticia de la muerte del rey Pólibo.

Paje: Testigo y relator de los últimos sucesos y el desenlace final.

Sacerdote: Ministro del culto religioso de Zeus.

Pastor o siervo anciano, antiguo servidor del difunto rey Layo.

 

 

De la obra se extraen tres temas principales:

El más importante es el tema de la fuerza del destino, es imposible escapar de él y todas las profecías de los oráculos acaban haciéndose

Otro tema que encontramos es la relación entre Edipo y Yocasta que sin saberlo mantienen una relación incestuosa (aspecto sexual del niño en determinada fase de su crecimiento, al proyectar el sujeto infantil sus deseos sexuales sobre las personas más próximamente afines a él.)

El tercer tema que se infiere es la auto-agresión, Edipo lesionase a sí mismo, cegándose, por haberse casado con su madre y haber matado a su padre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resumen

 

Edipo, rey de Tebas, se dirige a los ciudadanos, encabezados por un sacerdote, que se ha congregado para pedir ante el altar de los dioses remedio a la peste que asola la ciudad de Tebas. Edipo manda a su cuñado Creonte que vaya a consultar el oráculo de Delfos para saber cuál es el origen de la peste que azota la ciudad. La respuesta del oráculo es que se debe a que no se ha vengado convenientemente la muerte de Layo, el rey anterior: su sangre derramada amenaza con destruir a la ciudad hasta que se encuentre y se castigue a los asesinos.

 

Edipo pronuncia un bando solemne en el que conjura a todo el pueblo tebano a que colabore en el esclarecimiento del crimen, pidiendo el destierro sin compasión del asesino y el castigo de los dioses para quien se atreviera a ayudarlo. Edipo manda a el adivino Tiresias lo aclare todo.

 

Cuando llega Tiresias, se insulta con Edipo; ante las palabras del adivino, que dice que Edipo está directamente implicado en el asesinato,(aunque Tiresias al principio no quería hablar sobre lo que sabía, al verse insultado por Edipo como sucio traidor decide hablar en frente de todos los presentes todo lo que sabía, o sea, acusando rotundamente de ser la causa de tantas desgracias). Edipo interpreta que se trata de una conspiración del anciano y de Creonte.

 

Tiresias, antes de despedirse, emite confusas predicciones. Señala a Edipo que pesa sobre él una maldición. Acerca del asesino de Layo dice que éste se encuentra cerca, que se cree que es extranjero pero se demostrará que es tebano, que será privado de la vista y exiliado; que será a la vez hermano y padre de sus propios hijos. Esas declaraciones envenenan más su locura.

 

Entre los ancianos tebanos cunde la duda por las confusas palabras de Tiresias. Creonte aparece indignado ante las acusaciones de conspiración para usurpar el trono que ha hecho Edipo contra él. Edipo argumenta su acusación en que Tiresias, que estaba en la ciudad en el momento del asesinato de Layo, no hubiera realizado entonces ninguna predicción y en cambio ahora ha realizado predicciones contra él. Creonte replica que él ya tiene suficiente poder en Tebas y nunca desearía las preocupaciones y problemas que debe afrontar un rey. Además señala a Edipo que no se debe acusar sin pruebas y que si no cree que lo que ha dicho el oráculo de Delfos sea cierto, puede ir él mismo a comprobarlo.

 

Yocasta, que es esposa de Edipo, ejerce de mediadora en la disputa. Tras conocer los motivos, dice a Edipo que no debe hacer ningún caso de las adivinaciones proféticas y pone como ejemplo un oráculo que predijo a Layo que moriría asesinado por uno de sus hijos. Sin embargo, la muerte de Layo se produjo por asesinato de unos bandidos en un cruce de tres caminos. El hijo que habían tenido Yocasta y él lo ataron por los pies y fue entregado para que lo abandonaran en el bosque y muriera. Yocasta señala que por lo visto, no se había cumplido el oráculo anterior.

 

Sin embargo, Edipo, al conocer los detalles de la muerte de Layo y sus características físicas, se alarma y pide la presencia del único testigo del asesinato. Hay un gran suspense porque Yocasta no conoce los motivos de ese miedo de Edipo.

 

Edipo relata a Yocasta cómo sus padres fueron Pólibo y Mérope, reyes de Corinto. En un momento dado le llegaron rumores de que no era hijo natural de ellos y, al consultar el oráculo de Delfos, Apolo no respondió sus dudas y en cambio le dijo que se casaría con su madre y mataría a su padre. Por ello había abandonado Corinto, para tratar de evitar el cumplimiento de esa profecía. Más tarde, en sus andanzas, había tenido un incidente en un cruce de caminos, había matado varias personas y sus características eran las mismas que las conocidas en el asesinato de Layo. La esperanza que tiene Edipo de no ser el asesino de Layo es que el único testigo había afirmado que habían sido varios los asesinos.

 

Yocasta manda llamar al testigo y también se presenta como suplicante ante el templo de Apolo para que resuelva sus males.

 

Mientras, llega un mensajero inesperado que trae nuevas noticias sobre los supuestos padres de Edipo en el reino de Corinto. Pólibo ha muerto a causa de su vejez y quieren proclamar a Edipo rey de Corinto. Yocasta, tras oír las noticias, trata de hacer ver a Edipo que tampoco el oráculo según el cual iba a matar a su padre se había cumplido y por tanto ya no debería de temer el otro oráculo que decía que se casaría con su madre.

El mismo mensajero es conocedor de la circunstancia de que en realidad Pólibo y Mérope no eran los padres naturales de Edipo, porque él mismo lo había recogido cuando era un bebé e iba a ser abandonado por un pastor en el monte Citerón, con las puntas de los pies atravesadas.

 

Al conocer los temores de Edipo, el mensajero le explica estos hechos pasados con la intención de que Edipo se tranquilice.

 

No obstante, el rey de Tebas desea saber más sobre su origen y descubre que el mismo pastor que fue testigo del crimen de Layo había entregado a Edipo, cuando éste era un bebé, al mensajero.

 

 

Conclusiones

La reina Yocasta, tras oír el relato completo del mensajero, ya ha comprendido todo el profundo misterio y sale huyendo después de intentar en vano que Edipo se detenga en su investigación.

Por fin llega el testigo del crimen. Es interrogado por Edipo y por el mensajero y en principio se resiste a dar respuestas pero ante las amenazas de Edipo revela cómo el niño que le habían entregado para que lo abandonara en el monte Citerón era hijo del rey Layo y la reina Yocasta y había sido entregado a él para que muriera para impedir que se cumpliera un oráculo funesto y él lo había entregado al mensajero por piedad.

Edipo comprende que Yocasta y Layo eran sus verdaderos padres y que todos los oráculos se han cumplido.

A partir de ésta revelación un mensajero de la casa cuenta todos los detalles del suicidio de la reina Yocasta y la posterior ceguera de sí mismo de Edipo.

Edipo aparece con los ojos ensangrentados y pide ser desterrado. Dice que ha preferido cegarse porque no puede permitirse ver, después de sus crímenes, a sus padres en el infierno ni a sus hijos que ha engendrado de él su propia madre.

Creonte pide a los tebanos que se apiaden de Edipo y lo hagan entrar en el palacio. A continuación dice que consultará de nuevo al oráculo para saber lo que tiene que hacer con Edipo. Éste dice que no tenga piedad de él, pide ser abandonado en el monte Citerón y dice a Creonte que cuide de sus dos hijas.

Los últimos versos del Corifeo son una especie de conclusión o moraleja en las que se expresa que incluso aquellos que parecen felices y poderosos están en todo momento expuestos a sufrir desgracias.

 

 

 

Mandar los vuestros!

 

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