El teatro medieval

 Yo voy hablaros de la influencia de la religión sobre el género del teatro en la Edad Media. Y una breve introducción no nos iría nada mal para situarnos en la época.

La edad media es un periodo que abarca entre el final del imperio Romano en el 476 y el descubrimiento de América en el año 1492, es decir, entre el siglo V y el siglo XV.

Son los siglos en que se produce el largo tránsito entre el Mundo antiguo y moderno, caracterizado por el crecimiento del Cristianismo.

Hay que entender además que en esta época predominaron ideologías cristianas y sobretodo la herejía. Y sobre esta base se realizarían todas las actividades de la Edad Media.

El teatro medieval procede de la liturgia cristiana, después de que los autores cristianos rechazasen el teatro clásico empleado en Grecia y Roma.

Este género parte de unos textos breves cantados en forma de diálogo, que comenzaron a ser acompañados por música en algunas de las más importantes fiestas litúrgicas; estamos hablando de los tropos. Los tropos se desarrollaban en medios monásticos suizos y franceses. Éstos evolucionaron al drama litúrgico, una pequeña representación de un episodio de la vida de Cristo adaptado al curso de la Misa.

Todo lo que os he comentado hasta ahora ocurrió en Europa, pero ¿qué pasaba en España entonces? En nuestro país no había indicios de un teatro entendido como en el resto de Europa. Incluso, actualmente, se pone en duda si existió o no, hasta finales del siglo XV.

Las obras hechas por la Iglesia, eran la escenificación de hechos tomados de la historia sagrada católica que se representaban en Navidad, Semana Santa… Sin embargo, el primer texto u origen del teatro en España (escrito en castellano) fue el Auto de los Reyes Magos.
Paralelamente a este teatro religioso existió un teatro profano, de carácter popular y culto, en el que los juglares tuvieron un importante papel.

 

Pero nos tenemos que centrar más aún en la influencia de la religión sobre este género. Como ya debéis saber, el teatro religioso se empleó de forma divulgadora al igual que en la poesía con el Mester de Clerecía. Los clérigos sabían perfectamente la impresión que causaban los juglares ante la gente contándoles historias heroicas, así que decidieron emplear una forma de enseñar al pueblo para que éste siguiera fiel a su Dios. Pero no era nada fácil para ellos, ya que la gente mundana era analfabeta y escribir textos en latín no resultaría muy exitoso para la Iglesia.

Eligieron la representación como medio de transmisión de sus ideologías siempre utilizando un sistema, unas pautas muy marcadas, tratadas minuciosamente tanto en el decorado como en los diálogos.

El hecho de ir a la Iglesia, suponía ir bastante lejos porque estos edificios se encontraban aislados de los pueblos; así que la gente iba aproximadamente unos dos días para ver su representación, es decir, la Misa.

Más tarde aparecieron los dramas religiosos, evidentemente ligados a la religión pero distintos al antiguo drama litúrgico; siendo independientes de la celebración de la misa. La temática se basaba en la evangelización y la difusión de la doctrina cristiana.

La adición de elementos populares promovía que las representaciones se hicieran cada vez más cerca del exterior de las iglesias, es decir, primero se hacían en el altar, luego en el atrio, y finalmente hasta llegar a las plazas o calles del lugar. En efecto, pronto escenas principales cayeron en lo zafio y grotesco, por lo que dichas representaciones tuvieron que salir del templo.

Aparecieron unas nuevas órdenes religiosas llamadas órdenes mendicantes de las que los más importantes fueron los franciscanos y los dominicos. Esto también hizo que en el nuevo tipo de representación dominase totalmente el uso de la lengua romance que compartía junto al latín.

De este tipo de drama religioso había dos variantes:

a) Uno se representaba en la Iglesia, de una forma mucho más desarrollada que en el drama litúrgico, con lo que las obras eran más extensas, con la particularidad de que eran interpretadas por actores contratados, por la propia iglesia o municipio.

b) El otro se representaba en las calles o plazas del pueblo y era promovido por las autoridades provinciales de los municipios.

Las dos variantes se realizaban en unos espacios escénicos comúnmente llamados mansiones, una especie de plataformas decoradas con elementos escenográficos, siendo las más diferenciadas el CIELO y el INFIERNO.

Para acaparar más público utilizaban diferentes artilugios como, por ejemplo, la nube, una estructura de madera de forma esférica, colgada de una cuerda, que se abría, dejando ver en su interior a un personaje, generalmente un ángel u otro ser sobrenatural o, aprovechaban la altura de las iglesias para elevar a los personajes.

Los eclesiásticos no hacían todo eso sólo por atraer la atención del público sino que también era una forma de hacer más verosímiles sus historias. Era otra manera de impresionar al pueblo llano.

 

Una de los aspectos que más destacaban de la influencia de la religión en el teatro era la moralidad. Las imágenes de Jesús, María, los Ángeles y los apóstoles representaban algo concreto en la conciencia de los creyentes y al mismo tiempo encerraban ideas morales.

Los protagonistas, entraban en conflicto entre si, por la lucha entre el bien y el mal.

Con frecuencia la moralidad ofrecía en forma dramatizada la solución de problemas éticos. Muy popular era la moralidad del hombre a quien viene a visitar la Muerte.

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