Teatro edad media 1

 

Tras siglos de olvido, la recuperación del teatro en Occidente tuvo principal apoyo en el clero, que lo empleó con fines didácticos. Así, desde el siglo XI, fue habitual la representación en las iglesias de misterios y moralidades, cuyo objeto era presentar de forma sencilla la doctrina cristiana a los fieles. A fin de facilitar la comprensión, el latín cedió paso paulatinamente a las lenguas vernáculas, y en los siglos XIII y XIV, tanto las piezas religiosas como las florecientes farsas profanas comenzaron a representarse.

La Edad Media fue una etapa con muchas epidemias (como la peste, por ejemplo, que mató gran parte de la población de Europa), guerras y crisis en general (crisis de subsistencia, de decrecimiento de la población…), por lo que tanto el pueblo llano como la corte recurrió mucho más que en otras circunstancias a la religión.

El teatro de la Edad Media, como ya he dicho, se representaba en las iglesias.

Las iglesias, si nos fijamos con atención tienen forma de cruz. Se entra en ella por la parte inferior de la cruz, y todo el pasillo hasta llegar al altar es la parte inferior de la cruz. Una vez llegada al altar, podemos ver que a ambos lados hay unas pequeñas estancias (normalmente ocupadas por el sacerdote dueño de la iglesia en cuestión). Ésas dos serían las partes laterales de la cruz. La parte superior de la cruz se vería ocupada por lo que hay detrás del altar, es decir, las imágenes de la virgen y los santos, el lugar donde se encuentran las ostias y el vino…Esa forma sólo se podía ver desde el aire, ya que dentro de la iglesia lo único que se podía ver era el pasillo, el altar y las imágenes de la virgen, porque las habitaciones del sacerdote no eran accesibles al pueblo llano.

Pues el teatro se hacía en el centro de la cruz. Donde se cruzaban las dos líneas que trazaban la cruz, que coincidía con el altar.

La Iglesia, en la Edad Media, tuvo mucho poder, y lo empleó de tal manera que en el caso del teatro, podemos decir que hizo un paso hacia atrás. Por ejemplo, prohibió la actuación de las mujeres otra vez, prohibió lo cómico y abandonó los teatros para hacer las representaciones en sus sagrados templos.

Se empezó a hacer en las iglesias porque la Iglesia quería tener más poder y por las similitudes de éstas con el teatro que nosotros conocemos.

Referente al poder, dominando el teatro, la Iglesia ganaba mucho. Como que la representación se hacía allí, también pudo pedir ciertas condiciones. Por ejemplo, lo cómico no estaba permitido en el templo, porque hacía que la gente se riera, y eso no gustaba nada a la Iglesia, que lo tomaba como un insulto a su dios (en las iglesias no se puede reír, por educación y por norma general).

Y referente a la estructura similar a un teatro, tiene lógica, porque el teatro griego, tenía las partes más o menos parecidas a la iglesia. Es cierto que el teatro era más ancho, y la iglesia más estrecha, pero las proporciones eran similares. Además, también había una cuestión moral. El altar, era un sitio sagrado, elevado del resto de la iglesia y por lo tanto, de la gente del pueblo, igual que en el teatro, donde la representación se llevaba a cabo en un lugar bastante elevado también.

Pero a medida que avanzó el teatro, el espacio que había en las iglesias no fue lo suficientemente grande como para acoger a toda la gente que quería asistir en las representaciones teatrales, además, cada vez eran más numerosas y más elaboradas, por lo que al final acabaron saliendo de la iglesia, para representarse primero en los pórticos y más adelante en la plaza de la iglesia. El escenario medía unos treinta metros, se construía en la plaza misma, mientras un pregonero reclutaba a los actores entre los voluntarios de la ciudad. De esta manera se integraban sacerdotes, burgueses, artesanos… que interpretarían muchos personajes para relatar las historias sagradas en las que tuvieran que trabajar varias semanas para que el público experimentara diversas emociones que irían desde las lágrimas hasta la risa.

La puesta en escena era cada vez más elaborada y a la vez, un tanto rara. La parte elevada (donde se hacía la representación) estaba separada del pueblo por una barrera, que recibía el nombre de Sede.

Así pues, la iglesia ya no pudo pedir tantas condiciones a la hora de la actuación, por lo que a medida que pasó el tiempo, las obras incluyeron también aspectos cómicos con los que la gente podía reír sin temor a la iglesia.

Al aparecer el teatro de calle, también nace el humor absurdo y ridículo, y con eso, nace también la fiesta carnavalesca, todo sin texto e improvisado, lo que ha dado paso a la fiesta que aún nosotros celebramos, el Carnaval.

Se pide a los sacerdotes que escriban sólo para las misas. Se crean tres tipos de teatro; el eclesiástico (donde el tema es religioso, moral y/o ético), de la corte (básicamente con la función de entretener a los nobles) y de la calle (para entretener y divertir al pueblo llano).

 

 

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